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Grandes Pedagógos Latinoamericanos: Andrés Bello


La gran figura literaria de este varón memorable basta por sí sola para honrar, no solamente a la región de Venezuela que le dio cuna, y a la República de Chile, que le dio hospitalidad y le confió la redacción de sus leyes y la educación de su pueblo, sino a la América española, de la cual es el principal educador", ha escrito de Bello el señor Menéndez y Pelayo. Bello nació en Caracas, el 29 de noviembre de 1781, y pagó su tributo a la madre común en la ciudad de Santiago de Chile, el 15 de Octubre de 1865. Apenas niño, mostró en grado sumo vocación para el estudio, y bajo la sabia dirección de fray Ignacio de Quesada, en el antiguo convento de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced, a la par de cuya iglesia vivía el joven Bello, inició con brillo cierto los estudios de latinidad, y fueron tantos los conocimientos que adquirió bajo tan experto maestro, que al llegar a la Universidad Pontificia, donde leyó el bienio de Filosofía en la cátedra de Escalona, fue asombro de profesores y alumnos.
En la Universidad recibió el grado de Bachiller en Artes (Filosofía), e inició estudios de Medicina y de Derecho, que se vio obligado abandonar. Protegido por Ustáriz, logró tomar parte en un concurso para funcionario de la gobernación, de la que fue oficial mayor durante el término de Guevara y Vasconzelos.  Se Considera como uno de los primeros maestros de Simón Bolívar. Al darse los primeros pasos por la Independencia, la revolución puso los ojos sobre el modesto sabio, y la Junta de Gobierno lo designó por secretario de la misión que a Londres llevaron Bolívar y López Méndez.
De poco fruto fue aquella gestión, mas sirvió de feliz oportunidad para que nuestro gran sabio se alejase del teatro voraz de la guerra, donde se iban a consumir las mejores fuerzas de la Patria. Pudo así dedicarse por completo, en el viejo mundo, a profundizar sus estudios humanísticos, en forma tan extraordinaria, que pasma de admiración a los actuales críticos. Sin embargo, allá fue siempre robusto arrimo para los intereses de la Patria lejana, y en más de una ocasión prestó sabios consejos a los comisionados de la República. Don Andrés abarcó todas las ramas del saber: humanista, filólogo, historiador, crítico, jurista, poeta, geógrafo, filósofo, legislador, gramático, dejó tratados que son objeto de la mayor admiración. Su verdadera obra de cultura, su intenso trabajo como legislador y educador, tuvo por teatro la feliz república de Chile, cuyos códigos fueron confiados a la redacción de Bello, y cuya universidad nacional se honró con su Rectorado. "La autoridad moral e intelectual que su vida y sus obras le granjearon en toda América fue inmensa. Los pueblos ponían sus diferencias internacionales en manos del sabio para que las decidiera, y se remitían a Bello.
El año 1864 se le escogió por los Estados Unidos y el Ecuador para dirimir una contención entre ambas repúblicas. Al año siguiente, en 1865, lo escogieron Colombia y el Perú para arbitramiento semejante (Blanco Fombona. Prólogo a Literatura castellana). Su obra como gramático es la más menudamente citada: con ella dio independencia a los estudios del castellano, y sobre lo clásico superficial, elevó el razonamiento filosófico. Como tal fue un revolucionario en la arquitectura del idioma. En la formación del derecho internacional americano ocupa sitio de padre con su Derecho de Gente, publicado en 1882. Y tal fue su autoridad y tanta la intensidad de sus enseñanzas, que la jurisprudencia internacional de Chile comprende toda una época, determinada por la presencia de Bello como consejero del Ministerio de Relaciones Exteriores. Sus trabajos científicos sobre literatura castellana son de tal magnitud, que los más afamados investigadores españoles han tenido que aceptar la posición bellista en el propio estudio de las fuentes del castellano.
Como poeta fue llamado Príncipe, por la altura de su numen, por la pureza de su versificación, por la filosofía que llevó a su obra lírica. "Vale mucho, y valdrá siempre con singular valor, por el relieve con que brilla en su poesía descriptiva, donde las imágenes, si no son extraordinarias, resaltan, por su delicadeza exquisita y por la propiedad con que reflejan los aspectos y hermosura de la naturaleza, bañándola de luz" (Picón-Febres. La literatura venezolana en el siglo XIX). Responde a esta opinión su Silva a la zona tórrida, de altura inimitable.
Como imitador de poetas extranjeros, su labor es admirable. Bello, el primero de nuestros grandes maestros en orden cronológico, y a quien hemos escogido al propio para cerrar esta pequeña crestomatía venezolana, sigue y continuará por mucho tiempo siendo la más grande figura intelectual de que puede gloriarse Venezuela. Símbolo de saber y de virtud, su nombre debe tener perenne culto en la juventud del país, obligada a seguir las huellas luminosas en nuestros grandes antecesores, y a rendir culto cariñoso a estos abuelos venerables, que son los mejores soportes del edificio espiritual de la patria.
En 1930 se erigió una estatua a Bello en una plaza de Caracas, noble iniciativa de Luis Correa, empeño-so en todo momento por formar en nuestro pueblo una justa conciencia de amor a Bello y a su obra educativa. En el bronce deficiente de Chicharro Gamo, el filósofo aparece en actitud de sedentario reposo, que hace contraste con la figura enhiesta de Zamora, que le sirve de par en vecino sitio. Frente a frente ambas estatuas, nos hacen pensar en lo grato que sería una realidad cívica, que reservase a la espada, por sólo ministerio, la noble misión de resguardar el orden de justicia, donde pueda  el filósofo meditar las grandes directrices de los pueblos.

Grandes Pedagógos Latinoamericanos: Rafael Ramirez Castañeda

Nació en Las Vigas, pueblo pequeño y cercano a Perote y Xalapa, fue bautizado como Jesús Silvestre Rafael de Jesús pero registrado bajo el solo nombre de Rafael. Sus padres originarios de la misma localidad fueron Francisco Javier Ramírez y Pascuala Castañeda. Su infancia y juventud se desarrolló durante la época del porfiriato, realizó sus estudios de educación básica en su pueblo natal y en Xalapa ingresó a la Escuela Normal del Estado en donde obtuvo el título de profesor.

Comenzó a dar clases en la hacienda de Palo Blanco en la Huasteca veracruzana. Después de trabajar en diversas partes de su Estado natal se trasladó a Durango como director de una escuela, más tarde viajó a la Ciudad de México en donde impartió clases en una escuela primaria industrial.

Durante la época de la Revolución mexicana, colaboró en la reorganización de la Escuela Industrial de Huérfanos. En 1915, escribió su primer libro La escuela industrial el cual realiza una comparativa de la enseñanza técnica de la época que se impartía en México contra la de Estados Unidos y Europa, proponiendo las innovaciones para mejorar el sistema mexicano de educación.

Durante la década de 1920 colaboró en la reforma educativa que impulsó el entonces titular de la Secretaría de Educación Pública, José Vasconcelos. La experiencia adquirida en las escuelas primarias industriales de la ciudad de México las implantó en las escuelas rurales. En 1923, fue partícipe de la misión cultural que tuvo sede en Zacualtipán en el Estado de Hidalgo cuyo objetivo fue impartir eduación en las sierras, costas y puntos de difícil acceso del territorio nacional. Trabajó con Narciso Bassols y Moisés Sáenz elaborando los principios y normas para la eduación rural.

Ramírez Catañeda fue influenciado por el pensamiento de Gabino Barreda quien sostenía que la educación era un instrumento de cohesión social, de esta forma Ramírez Castañeda al igual que Sáenz, adoptaron la tesis positivista de la "incorporación del proletariado a la sociedad, como el mejor medio que permite resolver el problema de la heterogeneidad racial y cultural del país".

Durante su vida fundó varias escuelas rurales, organizó los sistemas de supervisión y creó el sistema administrativo para sostener la estructura educativa. Murió el 29 de mayo de 1959 en la Ciudad de México. Sus restos mortales fueron trasladados en marzo de 1976 a la Rotonda de las Personas Ilustres. Su nieto fue el escritor Rafael Ramírez Heredia.

Publicaciones


  • La escuela industrial en 1915.
  • La escuela de la acción dentro de la enseñanza rural
  • Cómo dar a todo México un idioma
  • El cuento y la expresión dramática
  • El sembrador, serie de libros de lectura para escuelas rurales.
  • Grandes Pedagógos Latinoamericanos: Domingo Faustino Sarmiento

    Nació en la provincia de San Juan (Argentina) el 15 de febrero de 1811. Sus padres fueron doña Paula Albarracín y don José Clemente Sarmiento. Desde muy joven, manifestó el claro deseo por aprender y enseñar: se dice que a los 4 años aprendió a leer y comenzó su escolaridad a los cinco en la "Escuela de la Patria" de su ciudad natal (1816). A los quince años ya fundaba su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde era el maestro de un grupo de alumnos que lo superaban en edad.

    La obra de Sarmiento fue, sin duda, multifacética obra. Fue un gran luchador y una de las figuras más notables de la historia latinoamericana: maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador y presidente de la nación Argentina.

    Como activo militante político,tuvo que pasar varias temporadas en el exilio, principalmente debido a su oposición a Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. En Chile, su actividad fue muy importante, tanto en la enseñanza (se le confió la organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica) como en el periodismo (publicó artículos en El Mercurio de Valparaíso y en El Progreso de Santiago). Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores. En su provincia natal, fundó el periódico El Zonda.

    Respecto a su producción literaria, se destaca su obra “Facundo”, inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga; “Recuerdos de Provincia”, de corte autobiográfico; “Viaje”, donde cuenta sus experiencias en el extranjero; “Vida de Dominguito”, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; “Educación Popular”; “Método de Lectura Gradual” y el emblemático “Civilización y Barbarie”.

    Como gobernador de San Juan, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. Como presidente argentino(entre los años 1868 y 1874), promovió el liberalismo centrado en los principios democráticos, las libertades civiles y la firme oposición a los regímenes dictatoriales.

    Desde la presidencia, Sarmiento estimuló aquello por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo. Entre su notable obra educativa, además de lograr que en este período la población escolar se elevara de treinta mil a cien mil alumnos, merece citarse la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná (contrató maestros extranjeros), la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Interesado en la formación profesional de las fuerzas armadas, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar. Fomentó además el desarrollo del comercio, la agricultura y los transportes. Realizó el primer censo demográfico, alentó la inmigración, encargó la reforma del puerto, contribuyó al desarrollo de las telecomunicaciones y contrató a hombres de ciencia extranjeros.
     
    Ya en 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación argentina.
    Por cuestiones de salud, Sarmiento viajó a Paraguay (Asunción), donde escribió sus últimos artículos periodísticos y donde, finalmente, falleció a los 77 años de edad en Asunción (Paraguay). el 11 de septiembre de 1888. En conmemoración de su muerte se celebra el Día del Maestro en la república Argentina. 

    Grandes Pedagógos Latinoamericanos: Paulo Freire

    Paulo Freire nació el 19 de Septiembre de 1921, en Recife Brasil. Su padre Joaquín Freire, era oficial de la policía militar de Pernambuco. Su madre Edeltrudis Neves Freire, también era oriunda de Pernambuco. Freire vivió en un ambiente hogareño bastante cálido donde, según él mismo, aprendió la forma de trabajar, que más tarde podrá desarrollar con su propia familia.
    También reconoce haber aprendido en su familia de origen, el respeto y la importancia de la opinión de los demás. Esta conducta se ve reforzada por la actitud de su padre quien respetaba la creencia religiosa de su madre a pesar de no compartirla.
    Más tarde, Freire realiza su propia opción religiosa inclinándose por el catolicismo, decisión que también es respetada por su padre. En 1931, por dificultades económicas, la familia Freire se ve obligada a trasladarse a Jaboato, lugar donde fallece su padre. Con esto la vida de Freire se complica bastante, conoció el hambre y el sufrimiento, situaciones que lo llevaron a madurar a temprana edad. Por su experiencia personal, comenzó a descubrir la singularidad de la sociedad moderna y esto lo llevó a buscar el método adecuado para buscar la transformación de los males de esta sociedad que oprimía al hombre y no lo dejaba ser cada vez más hombre, más digno.
    A pesar de haber tenido algunos problemas en la secundaria Freire pudo realizar estudios de derecho, filosofía e iniciarse en la psicología del lenguaje. Además se desempeñó como profesor de portugués en la escuela secundaria. Este trabajo le permitió ayudar económicamente a sus hermanos mayores y a la vez, lo introdujo en la problemática educacional, vocación que comienza a descubrir. En relación a su vida de fe se conoce la existencia de algunas crisis provocadas en su mayoría por la situación de incoherencia que vivía la Iglesia de aquel entonces cuando predicaba una cosa y abiertamente hacía lo contrario. Su vida de fe se consolida gracias a la lectura de autores tan importantes como Maritain y otros.
    En 1944 contrae matrimonio con Elsa María, una obrera de Recife, con quien tiene cinco hijos. En su hogar intenta desarrollar el mismo ambiente de diálogo que vivió en la casa paterna durante su infancia. Su esposa quien era profesora llegó a ejercer el cargo de directora de un colegio, lo que influyó positivamente en que Freire se interesara por la educación. En 1946 y 1954 realizó las primeras experiencias que llevaron a iniciar su método de alfabetización.
    En 1961, participa en el movimiento de cultura popular de Recife donde es considerado uno de sus fundadores. Desarrolla un método de alfabetización que no se conforma con enseñar a leer y a escribir, sino que busca producir un cambio efectivo y real en el hombre y en su autocomprensión personal y en la del mundo que lo rodea. Se plantea como un método participativo que se auto gesta en la medida en que el hombre se compromete con él.
    El golpe militar de estado que se produce en Brasil en 1964, además de detener el proceso de educación de adultos y de la cultura popular en general, lleva a la cárcel a Paulo Freire por cerca de 70 días, luego de ser interrogado es trasladado al I.P.N. de Rio. Freire logra refugiarse en la embajada de Bolivia en Septiembre de 1964. Las acusaciones por las que se le quiere juzgar se basan fundamentalmente en las siguientes: "subversivo internacional". "traidor de Cristo y del pueblo brasileño; etc". En ella Freire recuerda su detención con las siguientes palabras:
    "Lo que parecía muy claro en toda esta experiencia, de lo que salí sin odio ni desesperación, era que una ola amenazante de irracionalidad nos había invadido forma o distinción patológica de la conciencia ingenua, peligrosa en extremo a causa de la falta de amor que la alimenta, a causa de la mística que la anima".El sentido de exponer brevemente una biografía de Freire es el de hacer notar que no se trata de ningún hombre extraordinario, sino más bien de un hombre que realmente a tomado en serio su historia, la historia de su pueblo, su vida y la vida de su pueblo, especialmente la del pueblo pobre y marginado por la sociedad, como algo dinámico y no terminado. Su construcción se plantea como tarea del propio hombre".
    Las primeras experiencias del método lograron en 1963 que 300 trabajadores rurales fueran alfabetizados en 45 días. Para el año siguiente, el Presidente de Brasil Joao Goulart lo invitó para reorganizar la alfabetización de adultos en el ámbito nacional. Estaba prevista la instalación de 20,000 círculos de cultura para 2 millones de analfabetas. Sin embargo, estando Freire en Brasilia, activamente involucrado con los trabajos del Programa Nacional de Alfabetización, fue destituido a raíz del golpe militar del 31 de marzo de 1964 protagonizado por el general Humberto de Alencar Castelo Blanco. Paulo Freire fue exiliado "porque la Campaña Nacional de Alfabetización concientizaba inmensas masas populares" lo que incomodó a las élites conservadoras brasileñas. Pasó 75 días en prisión por considerarlo un peligroso pedagogo político y acusado de "subversivo e ignorante". Refugiado en la embajada de Bolivia, pasa unos días en este país y de ahí viaja a Chile donde trabajó para varias organizaciones internacionales.
    En Chile encontró un espacio político, social y educativo muy dinámico, rico y desafiante, que le permitió re-estudiar su método, asimilando la práctica y sistematizándolo teóricamente. Esta experiencia fue fundamental para consolidar su obra y para la formación de su pensamiento político-pedagógico
    Freire inició una psicología de la opresión influenciado por los trabajos de Freud, Jung, Adler, Fanon y Fromm. Las ediciones clandestinas de Freire pasaron de mano en mano contribuyendo a difundir los nuevos planteamientos pedagógicos. Términos como educación bancaria, alfabetización como concientización, educación liberadora se insertaron por influencia suya en el lenguaje educativo. Después de pasar un año en Harvard, fue a Ginebra en donde completó 16 largos años de exilio. Desde aquí viajó como "consejero andante", del Departamento de Educación del Consejo Mundial de las Iglesias por tierras de África, Asia, Oceanía y América con excepción de Brasil, para su tristeza. En esta época asesoró a varios países de África, recién liberados de la colonización europea, ayudándolos a implementar sus sistemas educativos basados en el principio de la autodeterminación. Sobre estas experiencias fue escrita una de las obras más importantes de Freire: "Cartas a Guinea Bissau".
    En agosto de 1979, bajo un clima de amnistía política, felizmente regresa a Brasil. Es recibido calurosamente por parientes, amigos y admiradores. Tuvo que recomenzar más de una vez. Se planteó él mismo "re-aprender a mi país". Para ello, realizó incesantes viajes por todo Brasil dando conferencias, publicando y entablando diálogos con estudiantes y profesores.
    A sus 70 años Freire seguía disfrutando de la vida, predicando la fuerza del amor, defendiendo la necesidad del compromiso personal con los desheredados y reelaborando sus ideas sobre educación. Incluso, en México problematizó sobre la educación universitaria, su legado al respecto se encuentra en la obra "Paulo Freire y la Educación Superior" publicada en inglés en 1993 por Miguel Escobar, Alfredo Fernández y Gilberto Guevara. Pocos días antes de su muerte debatía sus proyectos sobre las nuevas perspectivas de la educación en el mundo en su propio Instituto en Sao Paulo, Brasil. A los 75 años, Paulo Freire muere el viernes 2 de mayo de 1997.

    Grandes Pedagógos Latinoamericanos: Simón Rodriguez

    Simón Rodríguez nació en Caracas el 28 de octubre de 1769. Pedagogo, pensador filosófico, escritor de densas obras de contenido histórico y sociológico, y conocedor a fondo de la sociedad hispanoamericana. Fue maestro y mentor del Libertador Simón Bolívar.

    Era Simón Rodríguez hijo expósito, su vida activa de maestro la comenzó en mayo de 1791, cuando el Cabildo de Caracas lo admite para ejercer el cargo en la escuela de primeras letras para niños. Impartió clases al niño Simón Bolívar. Llegó a tener bajo su pupilaje a un grupo de niños que para finales del año 1793 ascendía a 114.

    Simón Rodríguez influye en Bolívar, ya sea con la instrucción en diversas materias y en el carácter. En 1826, los dos amigos se pierden el rastro para no volver a toparse.

    Su obra llamada 'sociedades americanas' (1828), trabaja e insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, concepto que sintetiza en una frase: 'La América Española es Orijinal. Orijinales han de ser sus instituciones i su gobierno i Orijinales sus medios de fundar uno i otro. O inventamos o erramos'.

    En 1853, Rodríguez emprende un viaje al Perú, acompañado por su hijo José y su amigo Camilo Gómez, quien lo asistirá en el momento de su muerte, ocurrida en el pueblo de Amotape el 17 de julio de 1853. Setenta años después, sus restos fueron trasladados al panteón de los Próceres en Lima, y desde allí, al siglo justo de su fallecimiento, fueron devueltos a Caracas, ciudad natal, donde reposan en el Panteón Nacional.

    Este estudioso de Rousseau decía: 'no quiero -escribió- parecerme a los árboles que echan raíces en un lugar y no se mueven, sino al viento, al agua, al sol, a todo lo que marchaba sin cesar'. Labora sin término, descubre, innova, intuye, crea, percibe a distancia de cien años hacia el porvenir. Pero no lo comprenden; y en ello su drama gigante: 'Hay ideas -expresa analizando su propia problemática- que no son del tiempo presente aunque sean modernas, ni de moda aunque sean nuevas. Por querer enseñar más de lo que todos aprenden, pocos me han entendido, muchos me han despreciado y algunos se han tomado el trabajo de perseguirme'.

    Algunas sentencias del ideario de Simón Rodríguez.

    «El hombre no es ignorante porque es pobre, sino lo contrario»
    «Instruir no es educar; ni la instrucción puede ser un equivalente de la educación, aunque instruyendo se eduque»
    «No hay interés donde no se entrevé el fin de la acción. Lo que no se hace sentir no se entiende, y lo que no se entiende no interesa. Llamar, captar y fijar la atención, son las tres partes del arte de enseñar. Y no todos los maestros sobresalen en las tres»
    «El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a aprender; no al que manda aprender o indica lo que se ha de aprender, ni al que aconseja que se aprenda. El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue enseñado virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a aprender»
    «No hay oveja que busque al pastor, ni muchacho que busque a maestro»
    «Enseñen los niños a ser preguntones, para que, pidiendo el por qué de lo que se les mande hacer; se acostumbren a obedecer a la razón, no a la autoridad como los limitados, no a la costumbre como los estúpidos»
    «La ignorancia es la causa de todos los males que el hombre se hace y hace a otros; y esto es inevitable, porque la moniciencia no cabe en un hombre: puede caber, hasta cierto punto, en una sociedad (por el más y el menos se distingue una de otra). No es culpable un hombre porque ignora - poco es lo que puede saber -, pero lo será si se encarga de hacer lo que no sabe.»
    «Acostúmbrese al niño a ser veraz, fiel, servicial, comedido, benéfico, agradecido, consecuente, generoso, amable, diligente, cuidadoso, aseado; a respetar la reputación y a cumplir con lo que promete. Y déjense las habilidades a su cargo; él sabrá buscarse maestros, cuando joven.
    «Sólo la educación impone obligaciones a la voluntad. Estas obligaciones son las que llamamos hábitos.»
    «Enseñen, y tendrán quien sepa;'eduquen, y tendrán quien haga.»
    «Toca a los maestros hacer conocer a los niños el valor del trabajo, para que sepan apreciar el valor de las cosas.»
    «Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra».
    «Enseñar es hacer comprender; es emplear el entendimiento; no hacer trabajar la memoria»
    «El maestro de niños debe ser sabio, ilustrado, filósofo y comunicativo, porque su oficio es formar hombres para la sociedad»
    «Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte.»

    Alexander Gustave Eiffel El mago del hierro

    “Monsieur Eiffel era, estoy seguro, un calculador meticuloso habitado por la grandeza y la altura del espíritu. Sufría al no ser reconocido como un dador de belleza. Sus cálculos estaban inspirados y conducidos por un admirable instinto de la proporción.”

    LeCorbusier

    Ahora lo ves, ahora no lo ves. Así dicen los magos cuando van a desaparecer objetos para generar asombro en su público. Este mago hizo aparecer más cosas de las que desapareció. ¿Quién podía imaginar puentes de hierro que colgaran sobre el vacío, que dominaran los abismos y las riveras agitadas, cúpulas de observatorios, armazones metálicos para edificios públicos, casas, tiendas, bancos y, por supuesto, la torre? La torre que se levanta en medio de París con el nombre del mago del hierro, la Torre Eiffel.

    Lo que desaparece, no se ve. Lo que no vemos, termina no existiendo, por lo que esta celebración de los 120 años de la Torre Eiffel es muy importante. Mientras esté en pie, la torre nunca desaparecerá, pero su historia, lo que hubo detrás de su concepción, construcción y vida podría desvanecerse. El mundo viaja a la torre, la ve, la aborda y, al abandonarla, la deja de ver. Sin embargo, se la llevan en forma de llavero, reproducida en postales y carteles, multiplicada en fotos de recuerdo como símbolo del mundo.

    Nacimiento de la torre

    Ella nació condenada a muerte. Fue erigida con licencia para excavar los cielos durante sólo 20 años y, sin embargo, ya ha cumplido más de 100. Lo efímero en la arquitectura a veces se vuelve paradójicamente perdurable. Los arcos de triunfo erigidos para recibir a los generales romanos victoriosos eran provisionales y todavía nos dan la bienvenida en la entrada de las ciudades. Pero la consagración de lo efímero tiene su apogeo en las exposiciones universales, en las que los arquitectos del mundo competían con edificios condenados a terminar como escombros.

    La Torre Eiffel no fue concebida por el hombre que le dio nombre. Fueron dos ingenieros de su empresa, Emile Nouguier y Maurice Koechlin quienes, en junio de 1884, tuvieron la idea de dibujar una elipsis de lo esencial. El proyecto se inspiraba en Babel, pero más inmediatamente en el inglés Richard Trevithick quien, 50 años antes, había propuesto erigir una columna de hierro colado, de altura orbicular de 1000 pies.

    El 6 de junio de 1884, Koechlin dibujó el primer croquis, extrapolando con audacia los pilares de puentes. Los bocetos no entusiasmaron a Eiffel, hasta que pasaron por los lápices de Stephen Sauvestre. Este arquitecto vistió los pies, unió las cuatro aristas y el primer piso con arcos monumentales, situó grandes salas acristaladas en los pisos y dibujó una cima en forma de bulbo.

    Eiffel quedó deslumbrado. Indemnizó a sus colaboradores y registró la patente bajo su propio nombre. Sedujo al ministro de Industria y Comercio para convocar un concurso al que se presentaron 107 proyectos y que ganó él mismo. Se presupuestaron 6.5 millones de francos y un plazo de ejecución de 12 meses.

    Eiffel tenía 55 años cuando comenzó a erigir un tallo de hierro, desde cuya cumbre se vería espejear la luz del sol y los faroles. Había construido cientos de puentes de ferrocarril, había levantado el famoso puente sobre el Duero, en Portugal, con su arco de acero de 160 metros. Había fundido la Estatua de la Libertad y había diseñado su estructura interior. Además, estaba construyendo las esclusas del Canal de Panamá, cuyo fiasco a punto estuvo de arruinar su honor, su libertad y su orgullo.

    “Arte es la torre, lo sabe el viento que, cuando enloquece, inclina la cumbre como un junco”. Lo supo Edith Piaff, que cantó desde el primer piso ante 25 mil espectadores. También Aznavour y Brassens cantaron allí. Jean Michel Jarre dio un concierto para celebrar los 50 años de la Unesco ante más de un millón de espectadores. Johnny Hallyday convocó en el año 2000 a 600 mil personas.

    Injuriar la torre con justas sarcásticas se convirtió en un género literario. El mástil, orgulloso y audaz, con la cabeza alta hablaba a los cielos. Por eso la retrataron Rousseau, Paul Signac, Bonnard, Utrillo, Chagall y, sobre todo, Robert Delaunay, que la pintó 30 veces. La filmaron los cineastas. Louis Lumière consumó el primer traveling del cine en el ascensor de la torre. En Ninotchka, Lubistsch la utiliza como símbolo de libertad; Simenon la convirtió en escenario de un crimen; Roger Moore se desenvolvió entre sus hierros encarnando a James Bond y Woody Allen sucumbió al hechizo de la dama fálica en su único musical, Todos dicen I love You.

    Esta edificación tuvo muchos detractores que estaban movidos por el miedo a la novedad y a ese avance tan ajeno a sus mentalidades.

    La “Grande Dame” o la Dama de Hierro fue fuente de pasiones encontradas de amor y odio, aunque ya predomina ampliamente el culto a su figura.

    Los enemigos de la torre lanzaron una campaña de recogida de firmas para demolerla. Entre los que firmaron, figuran arquitectos como Charles Garnier, diseñador de la Opera de París; Joris Karl Huysmans, quien dijo que esa “odiosa torre” era un “supositorio solitario repleto de agujeros” y Guy de Maupassant afirmó que odiaba ese “esqueleto gigantesco”, llamado la Torre Eiffel. Sin embargo, presumía de ir cada día a comer al restaurante de la torre, porque era el único lugar de París donde no la veía. La acusaba de ser una chimenea negra que opacaba el arte de la ciudad, una montaña de frío metal.

    Aunque predestinado a ser chatarra, las almas bellas de París vieron en aquel mecano “energuménico” un insulto al buen gusto.

    Masa bárbara, sueño estupefaciente, mástil inacabado, confuso y deforme eran otras lindezas acuñadas por los intelectuales. El florilegio de la saña lo completó Verlaine, que habló de un esqueleto de campanario. Críticas vanas, pues ese año dos millones de visitantes se pasmaron ante la sinuosa dama de hierro.

    Lo que era horrible se convirtió en bello y los detractores acabaron bebiendo en vaso largo su propia bilis. Los nuevos vientos que arreciaron contra la torre eran de incienso. Lo había profetizado Eiffel, cuando habló de la conyugalidad entre la fuerza y la armonía: “Hay en lo colosal una atracción, un encanto propio que no pueden explicar las teorías del Arte”.

    Su interés por el viento es el hilo conductor de su carrera como científico. Eiffel, tan desmesurado, vanguardista y revolucionario en sus obras, llevó una vida personal de lo más seria y burguesa, casi aburrida.

    La carrera del joven ingeniero Eiffel fue lanzada en 1858, cuando una compañía belga de ferrocarriles le confió la realización del Puente de Bordeaux. A partir del éxito de esta construcción, en 1886 creó su propia empresa en Levallois-Perret. Perfeccionó las formas de construir y le introdujo una visión científica al calcular los efectos de los vientos.

    En 1875 ganó el concurso internacional para construir un importante viaducto ferroviario sobre el Duero en Oporto, Portugal. Eiffel imaginó un arco de 160 metros de apertura que reposara directamente sobre el río sin andamios. Esto fue tan innovador que le llovieron las solicitudes.

    En 1879, el escultor Frederic Auguste Bartholdi lo contactó para que hiciera la estructura interna de la estatua de la libertad. También construyó la cúpula del observatorio de Niza.

    Dedicó los 30 últimos años de su vida a una fértil carrera de científico, mediante el estudio del túnel aerodinámico. Emplea tiempo en encontrar una utilidad a la Torre, que sólo se había construido para un período de 20 años: experiencias acerca de la resistencia del aire, estación de observación de meteorología y antena gigante para la radio naciente fueron algunas de las opciones. En paralelo a la recogida de datos meteorológicos en las estaciones instaladas en sus distintas propiedades, prosigue sus estudios sobre el aerodinamismo, construyendo un túnel aerodinámico al pie de la torre; luego, uno más importante, en 1909: el de la rue Boileau de París. Siempre en actividad, muere el 27 de diciembre de 1923, a la edad de 91 años.

    Eiffel fue también el primero en señalar la posibilidad de construir un túnel en el canal de la Mancha y un sistema de ferrocarril subterráneo en la capital francesa. Fue especialmente prolífico en sus obras en países tan diversos como Portugal, Hungría, Bolivia, Perú, Chile, Egipto, México, Camboya, Vietnam o Laos. En España, las dos principales obras de Eiffel son el puente de las Peixateries Velles de Girona, sobre el río Onyar, y el puente ferroviario del Hacho, en la provincia de Granada.
    Texto y fotos: María Ángeles Octavio

    Vistas Panorámicas de Francia desde la Torre