Recupera tu equilibrio

Esta mañana, esperando mi turno para que me atendieran en el banco, observaba como todo el mundo trabajaba sin levantar su cabeza del escritorio lleno de montañas de papeles. Ya era tarde y pensaba que todas estas personas deberían tener sus hijos solos en sus hogares y que tan pronto salieran de aquí tendrían que llegar corriendo a sus casas a preparar la comida, limpiar, lavar, planchar y preparar todo para la próxima jornada.

Concluí que, para la mayoría, este es un tiempo de grandes exigencias, compromisos, responsabilidades y trabajo. Si alguien de otro planeta nos observara, pensaría que los seres humanos tenemos problemas mentales al utilizar la vida del modo frenético como lo hacemos.

Desde siempre nos han inculcado que el secreto del éxito consiste en trabajar mucho y, por lo tanto, pensamos que trabajar el doble debe ser doblemente bueno. Pero se nos olvida la famosa ley de los "rendimientos decrecientes", que dice: a partir de cierto nivel, por cada hora adicional que trabajemos obtendremos menos y menos. Tener éxito en el trabajo es inútil si somos un fracaso en nuestro hogar; tener éxito en el hogar y en el trabajo es irrelevante si nos olvidamos del disfrute y la diversión. Si sólo hablas con tu pareja sobre obligaciones y problemas del hogar, si sólo ves a tus hijos cuando necesitan algo de ti, si tu jefe se extraña cuando no llegas antes que él a la oficina, es tiempo de parar para recuperar el equilibrio.

El secreto para encontrar el perfecto balance, consiste en establecer prioridades. Tómate el tiempo necesario para ordenar, con calma y de acuerdo a la importancia que tienen para ti, la relación de pareja, tus hijos, tu salud, el trabajo, la realización personal, tu formación, el descanso, tu deporte preferido, los amigos, la diversión, tus familiares, la vida interior...

Dedícale menos tiempo a la preocupación y al trabajo, y más tiempo a tu familia y a los amigos. Yo sé que necesitas producir dinero para vivir, pero si organizas tus gastos de una mejor manera, podrás disfrutar más de tus relaciones personales y de todo lo que te ofrece la vida. Por ejemplo: en lugar de salir a un restaurante a gastar el dinero que tan duramente te has ganado, organiza con todos los miembros de tu familia una comida especial en casa donde todos participen, te aseguro que se divertirán mucho más.

Tus seres queridos necesitan más de tu atención y del tiempo que tengas para compartir con ellos que de regalos costosos. Vence la culpa que sientes al dedicarle tiempo al ocio en lugar de dárselo al trabajo, comparte más con tus personas queridas. ¿Para cuándo lo vas a dejar? Cuando tus hijos crezcan ya no van a estar interesados en pasar tiempo contigo y la pareja se cansa generalmente de esperar y de la soledad.

El verdadero éxito consiste en conseguir lo que se quiere, y la felicidad, en querer lo que se tiene. Cuenta tus bendiciones, bájale la velocidad a tu vida para que puedas disfrutar de lo que tienes, haz un inventario de los tesoros y valores que has desperdiciado debido a tu estilo de vida apresurado o equivocado, como amistades verdaderas, aficiones artísticas, pasiones y sueños personales...

Tienes que recargar tus baterías esenciales, es decir, fortalecer tu estima, ganar confianza en ti mismo, apreciar lo que haces para no necesitar el reconocimiento de los demás, respetarte y saber establecer ciertos límites. Aprende a canalizar el estrés y las tensiones que te causa la rutina diaria, no asumas más compromisos y responsabilidades de las que puedes cumplir sin sentirte agobiado; atrévete a decir que no cuando lo consideres necesario y haz esas actividades que te den energía, vitalidad e inspiración.
Fuente: Maytte Sepúlveda / http://www.maytte.com/

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