Liderazgo: El Don del Servicio (III)

El liderazgo es de ida y vuelta


"El líder y sus seguidores siempre se influyen recíprocamente".

El binomio líder-seguidor

Cuando se habla de liderazgo, necesariamente se habla de un binomio integrado por el líder y sus seguidores. De la misma forma en que no se puede entender la sed sin el agua, o el hambre sin la comida, no se puede hablar de un líder sin seguidores.

Simple y sencillamente no hay líder si no hay seguidores, y viceversa.

El tema de liderazgo no ha sido profundamente estudiado. Se han analizado los tipos de liderazgo, las características que debe tener todo líder, el impacto que ejerce éste, sus valores, etcétera, lo cual, sin duda, ha representado una gran contribución; sin embargo, ha sido poca la atención que se ha puesto en la otra parte del binomio, la cual es tan importante que sin ella la idea de líder y, por tanto, de liderazgo, no pueden existir. Esta parte del binomio está representada por los seguidores, cuyo papel se ha relegado a segundo término por la sencilla razón de que resulta más fácil, seductor, rentable y evidente dar reconocimiento a la figura que ha sido colocada en el puesto de autoridad. Basta recordar que vivimos en un mundo que rinde tributo a todo aquel que ostenta una posición de estatus, título o poder.

Ahora bien, ¿qué es el liderazgo?

Podemos describir este concepto como "la influencia para el logro de un fin valioso". Una vez definida esta actividad surge la pregunta: ¿acaso los seguidores no influyen también en la conducta de sus líderes? El fenómeno del liderazgo no es estático; se trata de un sistema dinámico en el cual hay, o más bien debe haber, una interrelación y reciprocidad de influencias valiosas ybenéficas para ambos integrantes del binomio.
Ahora, con un nuevo paradigma, debemos entender este binomio de la siguiente manera, d ejando en claro que, como veremos a continuación, los líderes se conviertenen seguidores y los seguidores en líderes.


Dinámica Líder-Seguidor


De seguidor a líder y de líder a seguidor

Algo que conviene analizar es que, dentro del liderazgo, existen líderes impuestos y líderes elegidos. Los líderes impuestos, como su nombre indica, no son designados por sus seguidores, que en este caso también le son impuestos a los primeros.
Ejemplo de este tipo de líderes son los padres, los maestros, los directores deempresa, los funcionarios públicos, etcétera. Estas personas nos son impuestas por la naturaleza, las instituciones, los escalafones y las cadenas de mando. Sin embargo, hay personas cuyo liderazgo se fundamenta en un doble fenómeno, es decir, por un lado son impuestos y por otro tienen la responsabilidad de legitimarlo y ganárselo a los ojos de sus seguidores. Sea como fuere, la realidad es que a estas personas se les atribuyen, gratuitamente, cualidades de líder que no necesariamente poseen. Se debe romper con el mito de que un jefe o director es un líder. Habrá que ver si los frutos de su trabajo avalan la función que desempeña. En este sentido vale la pena recordar, de nuevo, lo que dicen los textos sagrados: "Por sus frutos los conoceréis." Esta percepción del concepto resulta, no obstante, un tanto peligrosa, pues genera una dinámica ilusoria en tanto no se logra establecer el verdadero liderazgo. Veamos elcaso del salón de clases, donde el maestro que no cuenta con muchas habilidades endinámica de grupos, resulta especialmente antipático, además de que no conoce suficientemente su materia como para impartirla. Ante esta situación puede ocurrir que, de entre los alumnos, surja un líder que concilie la situación grupal y que asuma la responsabilidad de líder y guíe al grupo hacia la búsqueda de una solución. Este ejemplo, tal vez extremo, permite visualizar los casos en que un líder impuesto que no cumple con los requisitos, obliga a que, de entre sus seguidores, surjan los líderes auténticos. El seguidor se convierte en líder en la medida en que influye en la dinámica del grupo, dentro del cual queda incluido el líder virtual o impuesto.
No siempre los líderes impuestos cumplen con las condiciones que se requieren para desempeñar su función; sin embargo, siempre tendrán la posibilidad de desarrollar las habilidades, conductas y actitudes necesarias para lograr un verdadero liderazgo. De hecho, uno de los más grandes retos sociales del momento en quevivimos consiste precisamente en que todo aquel que no se haya percatado de que es un líder se dé cuenta de ello, y que quien ocupe posiciones de influencia, se convierta en un líder verdadero.
Con mayor razón en los casos en que el grado de responsabilidad en estas funciones es crucial para el correcto desenvolvimiento de nuestra sociedad, como es el caso de una maestra o de un padre de familia. A este respecto podría citarse un ejemplo de la vida real que a todos tal vez nos resulte conocido. Una familia, integrada por los padres y sus tres hijos de 17, 16 y 10 años, se reúne para comer. El padre comenta que en los siguientes días irá a la casa el pintor para efectuar labores de mantenimiento y también para pintarla por completo. El hijo de 10 años se muestra inconforme sobre los colores que ya habían elegido los padres de manera unilateral. El
argumento que esgrime el pequeño se basa en la idea de que los hijos tienen derecho a opinar sobre los colores seleccionados, después de todo, la casa también es de ellos. — Es de todos, ¿no es así?—, afirma el hijo. Los padres reconocen su error y la casa se pinta de acuerdo con el consenso de todos.
Existen numerosas historias en que las personas a quienes se les atribuyen en forma falsa cualidades de líder son guiadas e influidas sin embargo por aquellos a los que no sólo no se les ha atribuido ninguna capacidad de influencia, sino que incluso se les ha querido borrar del mapa.
¿Cuántas veces el padre ha recibido la influencia positiva de su hija(o)? Por ejemplo, cuando le dice: "Papá, no deberías tirar basura en la calle", o bien cuando le dice: "Papá, deberías mejorar tus actitudes y conductas respecto de los demás".
Gibrán Jalil Gibrán, en su hermoso libro El profeta, dice, al hablar sobre la relación padre-hijo: "Podéis darles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos, porque ellos tienen los suyos propios. Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis hacerlos como vosotros." ¿Cuántas veces el maestro ha recibido un servicio invaluable por parte de su alumno? ¿Cuántos jefes, directivos y empresarios han logrado una mayor productividad gracias a las recomendaciones, sugerencias o cuestionamientos de sus obreros y empleados? En realidad, muchas veces se impone a priori el título de seguidores a grandes líderes que no han sido reconocidos como tales por ignorancia o por falta de visión; sin embargo, un líder auténtico siempre sabe ser un seguidor, así como un seguidor consciente sabe que puede ser un gran líder.
La respuesta de los líderes no siempre es la óptima, ya que el narcisismo y la omnipotencia de los supuestos líderes pueden llegar a ser terriblemente destructivos.
Tal situación es consecuencia de una falta grave de sensibilidad y de una gran carencia de humildad y visión: ¿cómo va a atreverse el hijo a darle una indicación a su padre y, más aún, cómo va el padre a obedecerle o a tomarlo en cuenta? ¡Que horror! Lo pondría en ridículo.

Los anónimos: gigantes del servicio

Pensemos en el caso de aquellos grandes personajes, muchas veces héroes, que se dedican precisamente a servir, como los bomberos, las y los meseros, las trabajadoras domésticas, los carteros, los policías, los barrenderos, las secretarias, los choferes, etcétera, personas que no sólo han sido olvidadas, sino que incluso se les nombra en términos despectivos y, peor aún, no se les toma en cuenta y hasta se les maltrata.
Estos personajes no sólo desempeñan muchas de las tareas más nobles, sino que además constituyen un ejemplo para cualquiera; todos ellos son en realidad grandes líderes que impactan nuestras vidas e influyen en ellas de tal forma que, por ejemplo, a las trabajadoras domésticas se les ha llegado a conocer como "la alegría de la casa". ¿Quién se atrevería a creer, por ejemplo, que el barrendero influye en nuestras vidas de manera significativa? ¿Es acaso lo mismo salir de casa y ver las calles repletas de basura y papeles, a verlas limpias? Al menos la psicología ambiental indica que no, ya que la limpieza del ambiente influye positivamente en el estado de ánimo y el desempeño de las tareas de cada individuo. Aunque esto puede sonar descabellado, es un hecho real. Estas personas generan sensaciones gratificantes en aquellos a quienes sirven y,además, nunca presumen del impacto positivo que generan ni hablan de su grandeza, sino que por el contrario son humildes. Querido lector, hay dos palabras que deberíamos decir a estos líderes anónimos: "gracias" y "perdón".
En el campo empresarial, un ejemplo que puede aclarar aún más esta situación tuvo lugar en Matsushita Electric Panasonic. La idea de incluir un micrófono integrado en las grabadoras portátiles no surgió de la mente de un técnico o un experto en diseño e innovación, sino de un elevadorista comprometido y creativo, quien preocupado porque el producto de la empresa donde laboraba sirviera mejor a los clientes, sugirió al director técnico que se pensara en la manera de evitar el micrófono alámbrico, que daba muchos problemas en el uso de la grabadora, además de la obvia incomodidad y poca versatilidad que implicaba su uso. ¿Cómo íbamos a pensar que sería un elevadorista quien tendría una de las ideas más importantes de aquella época en dicha empresa? ¿No será ya tiempo de comenzar a poner más atención en este tipo de personas? ¡Detrás de todo líder existen grandes líderes potenciales que hay que despertar!

Un gran líder siempre sabe escuchar.

El verdadero liderazgo debe generar más líderes,

no más seguidores.



La influencia benéfica: el boomerang del servicio

Cuando se ha recibido un servicio o una influencia benéfica, surge de manera natural en el beneficiado — cuando éste es sano y humilde — la necesidad o el anhelo de devolver de alguna forma el beneficio recibido.
El alumno, el hijo, el empleado, etcétera, siempre se muestran ansiosos de generar un impacto positivo en sus líderes auténticos, ya sea por medio de una manzana, de un favor, de un reconocimiento, del aplauso de todo el grupo o de algo más sorprendente. La anécdota siguiente ilustra de manera formidable lo anterior.
Hace algunos años, una de las empresas mexicanas más importantes contaba entre sus filas con un gerente de planta a quien apodaban Don Ponchón. Hombre muy afectuoso, que tenía un estilo de liderazgo cercano, generoso, servicial, a la vez que exigente con sus empleados. En una ocasión este personaje solicitó a su gente y al sindicato un esfuerzo especial, es decir, una jornada extra de trabajo en domingo.
Contrario a lo que él o cualquier otra persona hubiera pensado, los trabajadores no sólo aceptaron el reto que implicaba sacrificar el domingo, sino que pusieron como condición no cobrar dicha jornada extra, como una forma de agradecimiento y reconocimiento a su estilo de liderazgo.
Con esta anécdota queda claro que, ante todo acto noble, queda el deseo de devolverlo de una u otra forma. Devotamente, los trabajadores brindaron a su líder esa sorpresa como respuesta al gran liderazgo-servicio de su gerente Don Ponchón.
Ésta es otra forma de confirmar nuestra teoría y experiencia de que el liderazgo es de "ida y vuelta" y de que es, necesariamente, un fenómeno positivo cuando se le utiliza para conseguir un fin valioso. En el caso del "antiliderazgo", que resulta de una influencia negativa o destructiva, nunca surge el anhelo de devolver favor alguno, ya que lo único que se genera es daño. En estos casos no estará presente la voluntad de respuesta recíproca a tal influencia. Por el contrario, el egoísmo genera únicamente ira, resentimientos y heridas, al tiempo que hace surgir el impulso y deseo de destruir al antilíder para cobrarle cualquier cuenta que tuviera pendiente. Alemania, por ejemplo, sigue lamentando y cargando sobre sus espaldas el haber tenido entre sus filas a Adolfo Hitler.

El axioma de la influencia

Uno de los teóricos de la comunicación más respetados a nivel internacional es Paul Watzlawick, quien, además de elaborar múltiples estudios, nos ha brindado un maravilloso y famoso axioma al que llamó "La imposibilidad de no comunicar", por el que demuestra que no existe un auténtico fenómeno de incomunicación, lo que equivale a decir que todo comunica. Pues bien, inspirados en tal axioma, hemos desarrollado este otro, que además se convierte en un argumento irrefutable de que el liderazgo es de ida y vuelta:

La imposibilidad de no influir

"Un axioma es una verdad evidente, verdad universalmente aceptada que no admite
argumentación en contra".
Siguiendo la teoría de Kurt Lewin (liderazgo es igual a influencia), el doctor AlfonsoSilíceo, la ha complementado con el argumento de que la influencia ejercida en otros puede ser positiva (ética) o negativa (antiética), aclarando que la influencia positiva equivale al liderazgo y la negativa al antiliderazgo.
En este momento, lo que nos interesa es analizar simplemente la influencia, independientemente de si es positiva o negativa. La cuestión es que con cada acto u omisión de nuestra parte, se influye en otros. El solo hecho de no contestar una pregunta influye en quien la ha planteado, pues al no recibir respuesta, se puede pensar en multitud de razones por las que no se obtuvo contestación, lo que sin duda es un modo de influir. Con esto podemos ver que, incluso aquello que podríamos pensar que no influye en las personas (como podría ser el silencio), sí lo hace, y de
muy diversas formas.

Un verdadero líder es aquel que ha aprendido previamente a obedecer a otros, aquel que se siente el servidor de todos y que jamás se yergue voluntariamente sobre un pedestal.
Quienes persiguen los halagos no merecen nuestra admiración, más, quien nos sirve, tiene derecho a recibir nuestro amor.
PARAMAHANSA YOGANANDA

Fuente:
A. Siliceo A - B. Angulo B - F. Siliceo F