La alfabetización digital de los docentes

En los últimos años se han desarrollado una serie de herramientas y aplicaciones dirigidas específicamente a facilitar la labor cotidiana del profesorado y con la finalidad de impulsar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en los centros educativos.

El profesorado puede contar con ordenadores, pizarras digitales, proyectores, materiales didácticos en Internet y en formato digital programas educativos audiovisuales, Entornos Virtuales de Enseñanza y Aprendizaje (EVE/A) más complejos, etc.Pero, ¿cuál es la aplicación real de las TIC en el aula? ¿El profesorado utiliza los recursos que tiene a su alcance de forma eficaz? ¿Qué cambios implica el uso de las TIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje, la organización del centro o institución educativa y las metodologías didácticas utilizadas por los docentes?


La situación real de las TIC en el aula
El estudio Innovación en al aula utilizando las TIC: situación actual y retos de futuro de DEP Instituto y la Fundació Impuls muestra que, por lo que respecta al estado actual de las TIC en diversos ámbitos del mundo escolar, la valoración es positiva, ya que en el 60% de las categorías analizadas las valoraciones son “buena” u “óptima”. Entre ellas, cabe destacar que el 70% de los encuestados considera que el alumnado acepta de forma “óptima” la integración de las TIC y el 49,3% consideran como “óptimo” el impulso de la dirección del centro para promover las TIC en su escuela.

El estudio, realizado a partir de las opiniones de 300 profesores de educación infantil, primaria y secundaria de toda España, también muestra el elevado impacto de las nuevas tecnologías sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje, sobre todo en lo relativo a la motivación y la variedad de códigos de información que genera. A pesar de la voluntad del profesorado, el interés de los centros educativos y la motivación del alumnado, la realidad es mucho más compleja. Según el estudio “Projecte Internet Catalunya (PIC)” realizado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en colaboración con DEP Instituto, los profesionales de la educación se muestran muy receptivos a la aplicación de las nuevas tecnologías, ya sea en el aula con los alumnos o en sus propias experiencias formativas; pero en la práctica real, aparecen una serie de limitaciones a las que se debe hacer frente.

Quizás la más importante es que, a pesar de que el profesorado es el elemento clave para favorecer el uso de Internet en los centros, tiende a utilizarlo para mantener los patrones de docencia tradicionales sin innovar, para buscar información y para preparar las actividades.

Alfabetización digital de los docentes
La progresiva introducción de las TIC en el contexto educativo supone una redefinición de las funciones docentes y del proceso de enseñanza aprendizaje. Y no sólo eso, también afecta a la organización del centro y sus recursos, la dinámica del aula, la comunicación con la comunidad educativa y la relación con las familias, el rol del alumnado en clase, la innovación en las metodologías didácticas, etc. Ante esta situación, el profesorado ha de ser capaz de manejar de forma adecuada y pedagógica las TIC y combinar las metodologías tradicionales con formas innovadoras de enseñanza. Además debe asumir que no es un simple transmisor, sino que actúa como conductor del conocimiento, gestionando todos los recursos a su alcance y la forma de administrarlos.

Precisamente, una de las prioridades en la actualidad es resolver de qué forma se aplican las nuevas tecnologías en el aula y cómo se dirige la formación del profesorado para que resulte eficaz en este sentido.Según datos extraídos del estudio Innovación en el aula utilizando las TIC: situación actual y retos de futuro de DEP Instituto y Fundació Impuls, dos terceras partes del profesorado consultado consideran tener una buena u óptima formación en TIC; aunque casi la mitad de los encuestados afirma haberse formado de manera autodidacta.

Cuando se pregunta por la formación impartida por el centro donde desarrolla su actividad docente, un 47,6% del profesorado consultado puntúa negativamente la formación TIC recibida por parte del centro educativo.

A estos datos se suman los aparecidos recientemente en el periódico El País, que muestran que la formación en TIC en la diplomatura de Magisterio se reduce a reduce a una materia troncal cuatrimestral que se llama Nuevas Tecnologías aplicadas a la educación que se da en 1º, 2º o 3º, dependiendo de la facultad, y representa unas 45 horas lectivas, unos 4,5 créditos de los más de 200 de la titulación.

Queda claro que la formación en el uso instrumental de las TIC no es el principal problema; en la actualidad el profesorado se preocupa por lograr las destrezas básicas en el manejo de la tecnología y existen muchos cursos de introducción a programas y herramientas informáticas ofertados por la administración, instituciones y los propios centros. El objetivo de la formación en TIC del profesorado es dotarles de las habilidades y competencias para aprovechar al máximo las posibilidades de la tecnología en el contexto educativo, adaptarla a las metodologías didácticas (para evitar así que sean un mero complemento de la formación) e introducirlas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Fuente:Laia Mestres i Salud.
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